Tal vez si el mundo fuera un pañuelo, más pequeño, y todo estuviera cerca de todo, habría un mayor aprecio hacia la humanidad.
Lo pensé cuando hablaba con María sobre el conflicto de las dos Coreas. Una verdadera lástima, pero seguro que si todo fuera fronterizo, sin límites, se pensarían las cosas dos veces antes de estar apuntando con un misil nuclear… o quizás se tendría más aprecio por la vida de las personas… o tal vez me equivoque (que es bastante probable), porque a fin de cuentas, muchas veces las personas tendemos a ser egoístas… y a mirar mucho en el huerto del vecino aun cuando ni siquiera nos importa, solo por morbo.
En fin serafín.
La vida es como una paleta de colores. Cada día puede ser de diferente color o tonalidad; apagados, intensos, alegres, tristes, claros, oscuros… ¿no es una buena asociación? Porque es así como la vida, vista desde esta perspectica, se convierte en una obra de arte.
Llevo varios años pensando así, primero pensé en la vida como una paleta de colores, hasta llegar, hace poco, a la conclusión de que la vida puede ser como una obra de arte, diferente en cada persona, con diferentes cosas que compartir, expresar, enseñar o guardar… quizás es un punto de vista muy cursi, pero me gusta pensar en esa ‘revolución de colores’.
¿Qué pienso hacer aquí? No lo sé. Seguramente se me acabe olvidando actualizar, como de costumbre, pero es sencillo, cuando tenga algo que poner, lo pondré… supongo que normalmente serán frases cortas, o “reflexiones” cortas… o cosas sin ningún sentido, cosas que a lo mejor tengan sentido y luego dejen de tenerlo a los 5 minutos… bah, no sé… tampoco me quita el sueño.